Seguinos en
FaceBook
Página Principal arrow Argentina arrow La cultura argentina en la economía, el empleo y el desarrollo  
lunes, 29 de mayo de 2017
Institucional
Página Principal
Información Institucional
Enlaces de interés
Servicios
Actualidad cultural
Documentos
Eventos
Culturales
Corredores culturales
Convocatorias
Entre redes
Red Interlocal de ciudades iberoamericanas para la cultura
Unidad temática Cultura de la Red Mercociudades
Red de Centros Culturales de América y Europa
Red Iberformat
Les Rencontres
Redesearte Paz
Herramientas
Buscar
WebMail
Contáctenos
Culture21
Red Latinoamericana de Arte y Transformación social
La cultura argentina en la economía, el empleo y el desarrollo PDF Imprimir E-Mail

idaf_desfile.jpg

 

La cultura ocupa un lugar de privilegio en la economía, el empleo y el desarrollo. El país alcanzó un récord de ediciones de libros, realizaciones cinematográficas y espectáculos teatrales y hubo muchísimas producciones audiovisuales, discográficas y de videojuegos.

Por Miguel Ángel Fuks

Problemas de la economía y la cultura fueron tratados por Rubens Bayardo, director del programa Antropología de la Cultura de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Destacó el concepto de políticas culturales urdido por Néstor García Canclini como "un conjunto de intervenciones del Estado, las instituciones civiles y los grupos comunitarios organizados a fin de orientar el desarrollo simbólico, satisfacer necesidades de la población y obtener consenso para un tipo de orden o de transformación social".

Para que dichas políticas sean puestas en funcionamiento, "requieren de mecanismos para financiarlas. La mayoría de los países aporta fondos, entre los que figuran líneas proporcionadas por los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo para atender determinadas prioridades". Bayardo expuso que es preciso promover iniciativas que amplíen la distribución y la comercialización y permitan la circulación de múltiples expresiones. Encararlas requiere apoyos a la creación de pequeñas y medianas empresas (pymes), la convocatoria a proyectos renovadores y regulaciones y controles.

La cultura puede llegar a funcionar como una "fuente de trabajo", pero "ante una economía declinante, incierta y fluctuante, vivir de ella se convirtió en una verdadera utopía –argumentó Bayardo–, sobre todo porque quienes la conocen entendieron que los que no brillan en el 'sistema de las estrellas' enfrentan penosas dificultades para producir y difundir sus obras". Incluso reconoció que "las condiciones laborales y las remuneraciones de la mayoría de los artistas y trabajadores de la cultura son indignas".

El país alcanzó un récord de ediciones de libros, realizaciones cinematográficas y espectáculos teatrales y hubo muchísimas producciones audiovisuales, discográficas y de videojuegos.

"Los servicios y las industrias culturales ocupan un lugar de privilegio en la economía, el empleo y el desarrollo", observó –a su vez– Octavio Getino, director de cine, investigador de medios de comunicación y cultura, docente universitario y consultor de organismos internacionales. Están relacionados, a veces, con la promoción y publicidad de mercaderías y servicios e impulsan pautas y comportamientos que incentivan fuertemente las demandas y los consumos.

La importancia de las citadas industrias no debería medirse sólo por sus dimensiones económicas, potenciada por las personas que ocupan y los intercambios comerciales, sino, aparte, por lo que aportan en educación y conocimientos, destacó Getino. Y alertó que "descuidar los aspectos que legitiman su existencia en favor de prioridades de rentabilidad económica deslegitima su razón de ser y atenta contra sus verdaderas posibilidades".

Más allá de los impactos provocados por diferentes crisis, "las artes y las letras, el patrimonio y el turismo, los espectáculos y la gastronomía, los diseños y la moda, la misma cotidianidad, constituyen áreas económicas profundamente interrelacionadas", interpretó Getino. Entre los trabajadores de la cultura o relacionados con ella citó a "utileros, costureras, electricistas, sonidistas, curadores, marchands, guionistas, libreros, cineastas, empleados y directivos de instituciones y empresas".

El producto bruto interno (PBI) cultural creció un 87% en el lapso 2004-2014, o sea, un 26% más que el 61% del PBI total, conforme calculó el Sistema de Información Cultural de la Argentina del Ministerio de Cultura de la Nación, preparado con la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales del Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Durante el 2014 dicho PBI cultural prácticamente duplicó a "electricidad", "gas" y "agua", igualó a "hoteles y restaurantes" y representó la mitad de "agricultura y ganadería" y "servicios financieros".

La participación de "audiovisual" en el PBI cultural trepó al 12%, seguida por "contenidos digitales", con casi 5%.

El Indec consideró el PBI cultural de 1993 como año base a precios constantes hasta el tercer trimestre del 2013 y, a raíz de lo ocurrido en 2004-2013, en el 2014 valorizó aquella producción a precios del 2004, que se tomó como nuevo año base.

Por la sustitución de importaciones, el gobierno nacional invirtió en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, las bibliotecas Nacional y del Congreso, la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (con 2.086 en todo el país), el Teatro Nacional Cervantes, la Secretaría de Comunicación Pública de la Presidencia de la Nación, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual y la Comisión Nacional de Comunicaciones, entre otros organismos. A infraestructura, a cargo del Ministerio de Planificación, derivó 5.000 millones de pesos.

La socióloga Natalia Calcagno, directora nacional de Industrias Culturales, afirmó que el PBI cultural fue el año pasado de 100.000 millones de pesos, equivalente al 2,73% del PBI general. El sector ocupó a 200.000 personas de manera directa y a otras tantas de modo indirecto, es decir alrededor de 2% del empleo total. Las exportaciones sectoriales rondaban los 500 millones de dólares en los últimos años.

El Ministerio de Cultura de la Nación fue creado en mayo del 2014 después de que la cartera de Educación –y en algún momento hasta la Presidencia de la Nación– tuviera durante años una dependencia responsable de ejecutar la política sectorial.

El Sistema de Información Cultural y la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales del Indec desarrollaron desde el 2007 la "cuenta satélite de cultura" del Sistema de Cuentas Nacionales, que mide su impacto sobre la base del PBI cultural y el empleo, el comercio exterior y las inversiones oficiales.

Con el eslogan "Inclusión en la diversidad", se procuró generar condiciones que propiciaran la igualdad de oportunidades en la producción y el acceso a los bienes culturales y las nuevas formas de comunicación. Participan la Red Federal de Cultura Digital, la Infraestructura Cultural, la Promoción y Estímulo a la Innovación en las Artes y las Industrias Culturales y la administración del Centro Cultural Néstor Kirchner.

Al inaugurar este centro en el restaurado edificio del Correo Central de la ciudad de Buenos Aires, el 21 de mayo, la presidenta Cristina Fernández prefirió no aludir al presupuesto original del centro "multipropósito", que casi se triplicó en seis años al pasar de 926 a 2.469 millones de pesos, por "actualizaciones y aspectos vinculados con infraestructura, equipamiento y operación preventiva, correctiva y permanente". La mandataria publicitó que "la cultura siguió el aumento de la actividad económica" y que "Igualdad cultural" presentó "más de 760 shows, con 14.000 músicos y artistas". No se privó de destacar la producción de contenidos digitales, el programa "Enamorar", la televisión digital y la ley de servicios audiovisuales", pero no evocó su anuncio para encarar un polo audiovisual con un rascacielos de 360 metros de altura en la isla Demarchi, al sur de Puerto Madero, en agosto de 2012.

El Mercado de Industrias Culturales Argentinas, que nuclea a artistas, gestores, productores y empresarios, en su tercera edición buscó concretar "nuevos negocios, disfrutar la diversidad, generar contactos, participar de redes y debatir sobre su situación y experimentar nuevas tendencias".

Teresa Parodi, ministra de Cultura, acordó con varios colegas de otras carteras para conformar la "mesa sectorial de apoyo a las industrias culturales de la Argentina", coordinada por el programa "Impulso colectivo", con la intención de apoyar, sobre todo, a los pequeños y medianos emprendedores.

Cristina Fernández envió al Congreso, el 15 de septiembre, su proyecto de ley de "régimen laboral y previsional del actor/intérprete", definido por los ministerios de Cultura; de Trabajo, Empleo y Seguridad Social y de Desarrollo Social, junto con la Administración Federal de Ingresos Públicos y la Administración Nacional de Seguridad Social. De aprobarse, permitirá que actores, artistas, intérpretes, directores, apuntadores, asistentes, bailarines y coristas "tengan los mismos derechos y obligaciones que los demás trabajadores con prestación discontinua". En realidad, ese régimen fue una iniciativa de la Asociación Argentina de Actores, uno de cuyos integrantes, Jorge Marrale, destacó que el gremio "hace años que brega para que se encuadre el trabajo del actor dentro de lo que es un trabajo y no una prestación de servicios".

Fuente: www.rionegro.com.ar